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sábado, 18 de junio de 2011

ALCANCES DEL PARADIGMA CUANTITATIVO EN LA INVESTIGACION EDUCATIVA







Por: Dayne González Rangel.


unabari@gmail.com
RESUMEN.
Al estudiar los problemas educativos y sociales, y abordar un problema de investigación, una de las dificultades a las que se enfrenta el nuevo investigador es a la gran cantidad de métodos, técnicas e instrumentos de investigación, unido a la diversidad de posturas epistemológicas, filosóficas y metodológicas en la que se fundamentan la investigación científica.


De tal manera, que al abordar el problema de investigación, se debe apoyar en paradigmas, lo cual lleva implícito una visión epistemológica particular. Así se tiene, que existen diferentes paradigmas, entre ellos el paradigma cuantitativo o positivista, el cual se caracteriza por su racionalidad, y pretende explicar los hechos a partir de las relaciones causa-efecto, buscando el conocimiento y la objetividad, utilizando métodos cuantitativos y estadísticos susceptibles de ser medibles aplicando análisis matemáticos y el control experimental.

En tal sentido, el propósito del presente ensayo, consiste en realizar un análisis, acerca de la fundamentación teórica de diseños cuantitativos en la investigación educativa, revisando los puntos de vista de varios autores.
Palabras clave: paradigma, positivismo, paradigma cuantitativo.


INTRODUCCIÓN
Desde tiempos antiguos, el ser humano ha tenido que enfrentarse a problemas de diversa índole; los cuales muchos de ellos estaban relacionados con la búsqueda de su razón de ser, otros, simplemente fueron novedosos y han superado temporalmente la capacidad de raciocinio del hombre. Desde esta perspectiva, el ser humano, no siempre ha podido llegar a la solución de un problema específico, pero el sólo hecho de realizar un proceso de investigación, le ha ayudado a contribuir con la solución de problemas que pueden estar directa o indirectamente relacionados.


De lo anteriormente expuesto, se deduce que la investigación no es un acto aleatorio, sino un proceso sistemático a través del cual se deben seguir ciertos procedimientos y técnicas que facilitan y ayudan a obtener el máximo provecho y éxito en cada uno de los estudios que se realizan. De tal manera, que el abordaje del problema de investigación se sustenta en paradigmas, y lleva implícito una visión epistemológica particular, los cuales tratan de que el investigador piense principalmente en que el resultado del estudio tenga utilidad y que se logren resultados que sean pertinentes para la sociedad.


Al respecto, La cerda (2005), señala que detrás de cada modalidad investigativa, se encuentra una concepción filosófica que la sustenta teóricamente. A tal modalidad se le denomina Paradigma. En términos más concretos, Kuhn (2004), ha definido los paradigmas como “…logros científicos universalmente aceptados, que durante algún tiempo suministran modelos de problemas y soluciones a una comunidad de profesionales”.


Lo que indica, que en un sentido muy real, los paradigmas son teorías elaboradas bien sea sobre un aspecto particular o sobre una totalidad. Por otro lado, desde el punto de vista de la metodología de la investigación, la ciencia educativa se ha visto influenciada fundamentalmente por dos corrientes filosóficas también llamados paradigmas; estos se conocen como el paradigma empírico-analítico, positivista, cuantitativo o racionalista y el paradigma simbólico interpretativo, cualitativo, hermenéutico o cultural; cada uno con una dimensión ontológica, epistemológica y metodológica particular.

En este ensayo, trataremos lo referente a la fundamentación teórica de diseños cuantitativos, positivismo y paradigma empírico-analítico, positivista, cuantitativo o racionalista. Con referencia al término Positivismo, tiene sus antecedentes en el Conde de Saint Simón (1.760-1825) y se desarrolla con Augusto Comte (1798-1857), quien es considerado el padre de dicha corriente filosófica de pensamiento, que aparece a finales del Siglo XIX y comienzos del XX. Para Comte, positivo es inseparable de relativo, de orgánico, de preciso, de cierto, de real.

Por lo tanto, La filosofía positiva se contenta con las realidades apreciables por nuestro organismo, por esto es real; elimina toda inquisición sobre lo absoluto, por esto es relativo. Desde el punto de vista científico, el positivismo debe considerarse en dos aspectos diversos: como método y como sistema. Como método involucra a la investigación científica y filosófica; como sistema comprende un conjunto de afirmaciones acerca del objeto de la ciencia.

Otra de sus características relevantes, tiene que ver con su posición epistemológica central; ya que el positivismo supone que la realidad está dada y que puede ser conocida de manera absoluta por el sujeto cognoscente, y que por tanto, de lo único que había que preocuparse, lo que permite inferir que los científicos positivistas suponen que se puede obtener un conocimiento objetivo del estudio del mundo natural y social y buscan los hechos o causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuos.


Al mismo tiempo, el Positivismo en la actualidad tiene influencia en muchas personas y lugares, que sin ser conscientes, se sitúan en esta línea de pensamiento; entre los seguidores del positivismo en Venezuela destacan: Rafael Villavicencio, Dr. Luis Razetti y Arturo Uslar Pietri; lo que evidencia que el desarrollo de la ciencia en los últimos siglos le ha permitido al Positivismo posicionarse en nuestros días como una disciplina de verdadero conocimiento, que puede situarse con muchos adelantos y muchos logros, ya que lo creíble para nuestros días, es solamente lo que se puede comprobar por algún proceso positivo.


En otro orden de ideas, dentro de todos los análisis de los métodos cuantitativos podemos encontrar una característica basada en el positivismo como fuente epistemológica, que es el énfasis en la precisión de los procedimientos para la medición, así como la relación clara entre los conceptos y los indicadores con los que se miden, para evitar las confusiones que genera el uso de un lenguaje oscuro, que pese a ser seductor, es difícil de comprobar su veracidad.


Respecto al paradigma cuantitativo, en el ámbito educativo su aspiración básica es descubrir las leyes por las que se rigen los fenómenos educativos y elaborar teorías científicas de la acción educativa; lo que es complementado por Parra (1999) quien lo caracteriza de la siguiente manera: Positivismo: Todo conocimiento es válido si está basado en la observación de los hechos sensibles.
• Ontología realismo crítico la realidad existe pero no es completamente aprehensible solo podemos aproximarnos a la realidad
• Epistemología objetivismo débil, la objetividad como ideal regulativo. Solo podemos aproximarnos a la verdad.
• Metodología (Método Científico): Desestima la lógica como fuente de verdad (método deductivo) y antepone en cambio la experiencia, la observación como paso previo a la generalización y a la formación de teorías (método inductivo).


Alternativamente, en el paradigma cuantitativo, el conocimiento está fundamentado en los hechos, prestando poca atención a la subjetividad de los individuos, y enraizado filosóficamente en el positivismo. Por lo tanto, para el paradigma positivista el fin último de la investigación es la formulación de leyes científicas universales y generales que expliquen los hechos que ocurren en la naturaleza y en la sociedad.


Así mismo, Hurtado y Toro (2001). “Dicen que la investigación Cuantitativa tiene una concepción lineal”. Es decir, que haya claridad entre los elementos que conforman el problema, que tenga definición, limitarlos y saber con exactitud donde se inicia el problema, y que tipo de incidencia existe entre sus elementos; ya que la investigación Cuantitativa, recurre a escenarios en donde el investigador y sujetos del estudio viven una especie de ambiente tipo laboratorio. Lo que es complementado por Villegas (1996), quien considera que “El escenario es artificial, usa variables para controlar el fenómeno a estudiar, es parte de una realidad establecida a priori. Utiliza una observación controlada, estable y objetiva.”.


Finalmente, según Bisquerra, R (1998), en el Paradigma cuantitativo, la investigación socio educativa destaca elementos como variables, (Cuantitativas y Cualitativas), confiabilidad (Consistencia y estabilidad), validez (Libre de distorsiones), hipótesis (Formación a ser probada por la comprobación de los hechos) y grado de significación estadística (Nivel de aceptación o de rechazo y margen de error aceptado).


Es importante destacar que, según estudios de Damiani (1997) y Hurtado de Barrera (2000), coinciden en señalar el predominio que ha tenido en la educación venezolana, el denominado método empírico analítico, hipotético deductivo o simplemente método científico, derivado del paradigma positivista o “cuantitativo”. Sin embargo, hoy día, el sistema educativo venezolano se encuentra en plena transformación como consecuencia de la aplicación de una reforma curricular estructural que intenta adaptar la educación nacional a los nuevos paradigmas educacionales surgidos en la escena internacional en los últimos tiempos, a traves de las Escuelas Bolivarianas (llamadas antes de 1999 Integrales), pues han sido concebidas bajo la óptica de brindar una atención integral al estudiante, además de abordar la enseñanza desde una perspectiva interdisciplinaria.


Sin embargo, la aplicación del paradigma cuantitativo en la realidad del sistema educativo debe reestructurarse de forma tal que permita al individuo plantear y analizar problemas, abordados desde una perspectiva multidimensional y pluridisciplinaria, ya que desde sus orígenes el enfoque cuantitativo ha aportado grandes avances científicos y tecnológicos.

REFERENCIAS

Bisquerra, R. (1998). Métodos de investigación educativa. Barcelona CEPAC.



Cerda, Hugo. (2005). Los Elementos de la Investigación. Editorial El Búho. Bogotá.

Damiani, L. F. (1997). Epistemología y Ciencia en la Modernidad: El traslado de la Racionalidad de las ciencias Físico-Naturales a las ciencias Sociales. Caracas. Edición FACES UCV.

Hurtado de Barrera, Jacqueline. (2000). Metodología de la Investigación Holística. Sypal, Caracas.

Hurtado, I y Toro, J (2001). Paradigma y métodos de investigación en tiempo de cambio. México: Edit. Limusa.

Kuhn (2004), Thomas. La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica. Bogotá.

Parra, S. y otros. (1999). La Escuela Vacía. Magisterio. Santa Fe de Bogotá.

Pérez de Melo, Ysmery. El Ensayo. Partes: 1, 2. Acerca de definiciones, clasificación, extensión y estilo....www.monografias.com› Lengua y Literatura.

“La Investigación Educativa: Un acercamiento al Paradigma Cuantitativo”

Por: Vanezza E. Reyes Veracierto
Argumentar respecto a la evolución de los paradigmas educativos a través del tiempo, lleva a reflexionar sobre la evolución misma de la humanidad y el conocimiento. Observamos entonces, como en la actualidad confluyen diferentes teorías o paradigmas que, si bien es cierto, son tan antiguos como la sociedad del discernimiento, estos han evolucionado, en sí mismos, hasta adaptarse a los nuevos tiempos; así, han surgido  nuevos modelos, los cuales responden a nuevas necesidades, escenarios y  herramientas tecnológicas al servicio de la sociedad. Por tanto, plantearse un modo único de pensar es cosa del pasado, hoy por hoy se encuentran tantas corrientes del pensamiento, métodos de investigación, como variadas son las necesidades cognitivas del ser humano, y la manera como pueden abordarse.
Para no correr el riesgo de una sobrestimación respecto a la temática, puede decirse, lo que en palabras de Inche, López, Flores y Otros (2003) señalan que, “en las búsquedas del conocimiento de la «realidad» social hay quienes, enmarcados en una «tradición» positivista, defienden el uso de métodos cuantitativos que buscan llegar a explicaciones generales, a enunciar leyes (nomotéticos) y quienes, parapetados en el fenomenologismo, abogan por la preponderancia de los métodos cualitativos que tienen como propósito eje el comprender el desarrollo de procesos”(p.15). Esto se debe al hecho de que al momento de asumir una investigación priva el principio de la claridad teórica, en cuanto a las normas y reglas que fundamentan cada paradigma y que en su mayoría es manejado por la sociedad científica.
Por su parte, Rodríguez, Ochoa y otros (2008), al citar a Kuhn (1962), establecen una acotación mediante la cual proporciona un referente sobre el manejo del concepto de paradigma: “…un paradigma expresa un conjunto de logros compartidos por una comunidad científica en función de definir problemas y buscar soluciones legítimas: consta de conceptos valores y técnicas que guían la actividad científica del investigador” (p.75). Desde este punto de vista tenemos entonces que un paradigma es  excluyente, porque objeta todo lo que está fuera de su método. En tal sentido, actualmente es necesario que el investigador esté atento a los cambios de paradigma, con el fin de que su investigación esté acorde a dichos cambios.
Según Gento (2004) para realizar investigación es importante tomar en cuenta las demandas de la sociedad en la cual nos desenvolvemos, la contextualización del tiempo, lugar y espacio, en los cuales se desarrollan los hechos a ser objeto de estudio; así como el conocimiento que predomina en la misma, tanto la demanda de la sociedad como el conocimiento, “determinan la aparición de nuevas disciplinas” (p.5).
Hablar sobre un paradigma determinado significa, en primer lugar contextualizarlo dentro de un tiempo y lugar específico; por lo tanto, ir entonces de uno a otro, significa una variación de ese contexto, significa que hubo una evolución o cambio en la forma de apreciar el conocimiento, de ver la realidad y por supuesto de hacer las cosas.
Desde comienzos del Siglo XX, La educación tuvo que luchar arduamente para ser reconocida, como un verdadero campo de investigación, visto que siempre fue delegada al último peldaño de la escala jerárquica dentro del campo investigativo. Sin embargo, en este nuevo siglo, la investigación educativa ha dado un verdadero vuelco dentro del campo científico, posicionándose  en una situación favorable, todo ello debido a que su objeto de estudio se considera hoy día, como un elemento prioritario en un mundo globalizado, en el cual la ciencia y la tecnología son primordiales y las mismas se alcanzan con la educación, por tal motivo,  la educación se ha transformado en un tema prioritario para los gobiernos, y sus correspondientes políticas gubernamentales debido a que están realmente concientes del indudable impacto que tiene sobre otros temas esenciales para el desarrollo y la supervivencia de los Estados.
Dicho de otra manera, la educación genera conocimiento y el conocimiento es un proceso histórico-social de la actividad humana y es considerado en dos formas: Conocimiento Empírico.- el cual se conforma por el reflejo de los objetos, así como la interpretación de éstos realizada por el hombre, el cual se obtiene de la aplicación de instrumentos y métodos utilizados como son: la observación, descripción, etc. y; Conocimiento Teórico.- el cual representa la profundización del pensamiento, donde se utilizan métodos como la modelación, elaboración de hipótesis y teorías.
Así las cosas, y en opinión de Álvarez y Rojas (2006) de estos dos tipos de conocimiento se origina la Teoría del Conocimiento, cuya esencia radica en alcanzar leyes y formas de conocimiento, como respuesta a una serie de interrogantes: ¿Cuál es el fundamento del Conocimiento y qué lo impulsa? ¿Cuáles son los pasos del proceso cognitivo y cuáles son los métodos y formas de éste? ¿Qué es la verdad, cuál es y cómo se relaciona con el hombre?, en pocas palabras, la teoría del conocimiento pone al descubierto los problemas generales, las vías y los medios de investigación científica, de los cuáles los científicos sociales de estos días tienen a su disposición (p.7).
Otro aspecto bien importante, a ser considerado por la comunidad científica es la demanda de la sociedad, dentro de la cual se desarrolla la investigación; en este sentido cabe mencionar que los tres enfoques pueden ser utilizados con la misma confiabilidad, pero es importante definir en cual ubicar nuestro estudio ya que la realidad a investigar determinará los paradigmas  o  éstos influirán en la manera de ver el acto educativo.
Enfoque Positivista o Cuantitativo:
Siguiendo a Álvarez y Rojas (2006), el origen del Paradigma Positivista o Cuantitativo, se remonta al siglo XVII con Francis Bacón, quien pretendió liberar al hombre del mito y la tradición a través de una nueva organización del conocimiento, así como una nueva epistemología, con la cual llevaría al hombre hacia la “luz”, guiada por la razón; no obstante, no es sino Rene Descartes, quien da las bases de la investigación en su libro “El Discurso del Método”, (Descartes, 1977. pp. IX-XX), con lo cual nos ubicamos en el Siglo XVIII, mejor conocido como el “Siglo de las Luces”; en este siglo, Newton, descubre las leyes de la gravitación, abriendo un importante y prometedor panorama de investigación, lo que dio lugar a que sus contemporáneos arguyeran: ¡Han sido descubiertas las leyes de la naturaleza, por lo tanto se debería descubrir las leyes del hombre!.
Así, pasamos a Augusto Comte, quien fuera considerado como padre del Positivismo, este autor originó un pensamiento filosófico, creando un movimiento intelectual, con la finalidad de derribar la cosmovisión tradicional de corte teológico y así sustituirla con la racionalidad de todos los procesos relacionados con la vida del hombre; sin embargo, es Emile Durheim, quien lo difunde y lo describe con lujo de detalles en su libro titulado “Las Reglas del Método Sociológico” (Durheim, 1998, pp. 8-25).
No es, sino a comienzos del  siglo XX que surge un gran cambio paradigmático e intelectual gracias al “Circulo de Viena”  que con pensadores como Neurath, Kraft, Waishann y el más sobresaliente, Carnap, originaron el Positivismo Lógico, mejor conocido como Neopositivismo, y de esta manera replantear las ideas de Comte, enfatizando que los avances en áreas como: Matemáticas, Lógica y Filosofía, llevan a utilizar la reflexión filosófica-lógica y utilizándose por primera vez, el término empirismo lógico y; ya para el año 1920 esta corriente elabora la Teoría del Lenguaje Científico,  con la cual se pretende la búsqueda de hechos manifestados tangiblemente, dejando a un lado los sentimientos y apreciaciones subjetivas, es decir, comienzan a utilizarse estrategias de tipo cuantitativo para la recolección de información y la búsqueda del conocimiento a través del tratamiento matemático-estadístico de las realidades a ser abordadas como objetos de estudio.
Aportes del Paradigma Cuantitativo a la Investigación Educativa:
Desde sus orígenes el enfoque cuantitativo, siempre ha estado en la búsqueda de la verdad a través de la reflexión filosófica-lógica y, durante años ha funcionado y ha aportado grandes avances científicos y tecnológicos. Ahora bien, en cuanto a la investigación educativa la limitó y  colocó en un segundo plano de la escala jerárquica de la investigación. Este tipo de investigación ve a los sujetos en estudio como meros objetos que reciben un tratamiento matemático estadístico, dejando a un lado los aspectos subjetivos como el comportamiento y sobre todo el carácter creativo de la relación humana.
REFLEXIONES FINALES
Para finalizar, tal y como se desarrolló, todo paradigma es un patrón a seguir, un modelo que previamente se establece en la mente para determinar la forma como se aprecia y se hacen las cosas, como se observa la realidad o bien, como abordamos una investigación. Por ello, es importante señalar que existen diferencias notables en los paradigmas cuantitativos-cualitativos, y su aplicación en el tiempo, varía de acuerdo al abordaje moderno o postmoderno que le demos al estudio de la educación, lo cual será clave en la apreciación y aplicación del mismo.
En tal sentido, en la investigación educativa será válida la aplicación de cualesquiera de los métodos que la sociedad del conocimiento coloca a disposición del investigador; en tal sentido, el paradigma cuantitativo permite resolver problemas, mientras que el paradigma cualitativo tiene su propio ámbito, éste se encuentra en una etapa de transición que culminará en la reconstrucción de métodos y aplicaciones como un proceso acumulativo de ambos paradigmas.
La propuesta metodológica para orientar el diseño, desarrollo y evaluación de la investigación educativa desde el enfoque cuantitativo, se puede llevar a cabo, bien en forma independiente o en combinación con la metodología cualitativa, cuando se requiera y justifique dicha combinación. En la etapa de operacionalización se delinean las hipótesis, mientras que en la etapa de diseño las hipótesis se confrontan con la viabilidad en términos de los recursos y el tiempo a utilizar.
En fin, es muy importante considerar  las teorías y métodos a ser empleados en la elaboración de todo trabajo de investigación, ya que de ello depende que el trabajo quede fundamentado con bases sólidas y confiables para la solución de problemas, los ejemplos más claros los tenemos en los estantes de las bibliotecas, que están saturados de tesis de licenciatura,  maestría y aún  de doctorado, que se encuentran durmiendo, sin que sirvan para coadyuvar en la resolución de los diversos problemas de la educación, por no estar bien sustentadas teóricamente, tal idiosincrasia lleva al olvido de las cuestiones teóricas y por lo tanto se condiciona a la práctica, al  fracaso en la educación, afectando nuestra producción científica y por la sociedad del conocimiento de nuestro país.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ÁLVAREZ, Alma y ROJAS, Benjamin. (2006): “La Tutoria Como Investigación Educativa.                          Un Acercamiento a Los Paradigmas Teóricos”.
DESCARTES, R. (1977): “El Discurso del Método”. Ed Porrúa, serie sepancuantos. México.
DURHEIM, E. (1988): “Las Reglas del Método Sociológico”. Ed. Alianza editorial,      México.
FILSTEAD William J. (1986): “Métodos Cualitativos” En: Cook T. D y Reichardt CH. S.         Métodos cualitativos y cuantitativos en investigación evaluativa. Ediciones Morata. España.
GOETZ,  J.P. (1988): “Etnografía Y Diseño Cuantitativo En Investigación Educativa”.
INCHE, Jorge; y otros (2003): “Paradigma Cuantitativo: Un Enfoque Empírico y Analítico”. Industrial Data [en línea]. 2003, Vol. 6, no. 1, p. 23-37. ISSN 1560-9146.
PÉREZ de M, Ysmery. “El Ensayo”. Partes: 1, 2. Acerca de definiciones, clasificación, extensión y             estilo....www.monografias.com› Lengua y Literatura
RODRÍGUEZ, Y., Ochoa de R., N. y otro. (2008): “La Experiencia de Investigar. Recomendaciones Para             Realizar una Investigación y No Morir En El Intento”. Biblioteca de ciencias de la Educación.            3era. Edic.  Universidad de Carabobo. Valencia. Venezuela.

FUNDAMENTOS EPISTÉMICOS DE LOS ESTUDIOS CUANTITATIVOS


Autor: Boris Asdrúbal Arroyo Vergara

El conocimiento concebido por las ciencias empírico-analíticas se fundamenta en los procesos de observación y experimentación, y las teorías que generan establecen relaciones hipotético-deductivas de enunciados que posibilitan su comprobación empírica de una manera sistemática. Es por ello, que para estas ciencias, la realidad está conformada por hechos observables que pueden ser comprobados experimentalmente y capaces de generar conocimientos generales aplicables a distintas situaciones.

En el plano conceptual la vertiente de pensamiento que dio origen al uso de técnicas y métodos cuantitativos en la investigación, es la prevalente en los pensadores de la revolución científica (Von y Georg, 1979). Hombres como Newton, Descartes y Bacon, quienes aportaron las ideas básicas del pensamiento científico que rige en la actualidad.

Francis Bacón no compartió la lógica aristotélica. Según él, no era posible esperar un avance del conocimiento haciendo uso del silogismo pues éste no captaba la realidad, debía usarse la experiencia sobre la naturaleza como fuente dinámica del saber, lo que explicaba el avance de entonces de las artes mecánicas. Había que preguntarle a la Naturaleza colocándola en una situación forzada de suministrar respuestas, es decir usar la experimentación. Además Bacon pensaba que el futuro de la epistemología estaría signado por la tecnología.

La elevación de la tecnología al mismo plano que el de la filosofía y la postulación del concepto de experimento, como artilugio para arrancar bajo apremio los secretos a la Naturaleza, fueron los principales aportes de Bacon a lo que fue la revolución científica.

Por su parte, Rene Descartes participa con Bacon en la crítica al escolasticismo, pero su principal preocupación era la certeza. Consideraba que la filosofía trataba de basar la ciencia en meras opiniones y comenzó por ponerlas todas en duda. El único postulado cierto para Descartes fue su célebre “pienso luego existo”. Es así como se dedicó a establecer un método de pensamiento tan riguroso que garantizara la certeza de las conclusiones que arrojaran cualquier fenómeno en estudio, para lo cual hizo uso de las matemáticas y la geometría.

Las matemáticas proveían el uso de técnicas cuantitativas, a través de los números, como único soporte para probar la certidumbre. La geometría, por su parte, aportaba el método para la solución de los problemas: el análisis y la síntesis. Lo primero consistía en dividir el problema en partes constitutivas más simples y comprender exhaustivamente cada parte. Lo segundo suponía conocer la interrelación de las partes y la contribución de cada una de ellas al problema, para agruparlas luego como un todo y obtener su comprensibilidad (Descartes, 2006).

Este método podía ser aplicado a cualquier fenómeno. Descartes asumía que todas las cosas consistían en la suma de sus partes, idea inmersa en su filosofía mecánica. Según ésta el Universo podía catalogarse como una enorme máquina en la cual cada elemento se conforma de materia y movimiento. Así, el hombre puede conocerlo todo haciendo uso de su razón, lo que implicó la separación entre mente y cuerpo, y entre sujeto y objeto, ideas pilares del enfoque cuantitativo.

No obstante que en su época el empirismo y el racionalismo, aportes de Bacon y Descartes respectivamente, surgieron como dos epistemologías opuestas la unión de sus ideas conforman el más sólido fundamento de la revolución científica, resultando no sólo complementarias sino constituyéndose cada cual como una posibilidad concreta de actualización de la otra: habían creado un método y se transformaron en un nuevo modo de pensar, una nueva conciencia.

Esta mentalidad, revolucionaria para su época, fue encarnada por Isaac Newton en su visión del cosmos basada en la ley de la gravedad. Bajo los cánones de la nueva ciencia no necesitaba (ni podía) explicar qué era la gravedad, por qué ni cómo surgía, lo importante era observar, medir y hacer predicciones que se fundamentaran en ella. Esta, su filosofía experimental, llamada posteriormente positivismo por Auguste Comte, constituye otro de los pilares de los diseños cuantitativos de la investigación educativa de la actualidad.

La revolución científica cambió radicalmente la conciencia y la vida del hombre, haciéndolo valorar la utilidad, el logro, lo práctico; lo hace olvidar al ser en el hacer y el tener; creer sólo en lo visible, confiar sólo en su razón.

El sujeto que conoce se sitúa frente al objeto que es conocido, fuera de él, implicando una diferenciación ontológica entre ellos. El primero aprehende al último, conociéndolo con su mente y su razón, dividiéndolo en partes constitutivas, midiéndolo, recomponiéndolo y en última instancia manipulándolo y controlándolo, método científico del conocimiento que tácita y gradualmente no sólo legitima el control sobre los objetos sino también sobre los demás seres humanos (Berman, 1995)

Es una nueva forma de conocer dónde el objeto es desprovisto de sentido, los procesos naturales son despojados de sus objetivos inmanentes por lo que su único valor posible, es su valor de uso. El resultado del método, conocimiento de la verdad, equivale no al bien sino a la utilidad del mismo.

Este proceder empírico-racional es retomado posteriormente por Auguste Comte y Jhon Stuart Mill, a partir de quienes se empieza a hablar de positivismo, y cuya doctrina es considerada por muchos el fundamento epistémico de los diseños cuantitativos. El nombre es acuñado por Comte pero también apropiado para caracterizar la posición de Mill (Von y Georg, 1979).

Mill se asocia a un sentido del positivismo clásico que lo vincula con una teoría de verificación del resultado (Mill, 1999), en tanto Comte asume por encima de todo una filosofía de la ciencia cuya idea central sostiene que la realidad está fuera del sujeto, totalmente hecha, acabada y plenamente externa y objetiva. Tal como ocurre en los estudios de tipo cuantitativo el aparato cognoscitivo de quien investiga es un espejo de la realidad, así ser objetivo es copiar esa realidad sin deformarla, y la verdad consiste en la fidelidad interior de la realidad percibida (Comte y Marías, 2000).

Para lograr absoluta certeza, plena objetividad y una verdad incuestionable, los positivistas de los últimos tres siglos (Locke, Hume, Mill, Comte y otros) han tratado de establecer un origen sensorial para todos los conocimientos. Solo las experiencias sensibles podían considerarse fenómenos adecuados para la investigación científica; sólo lo verificable empíricamente sería aceptado en el cuerpo de la ciencia; la única y verdadera relación sería la de causa y efecto; y los términos básicos de la ciencia debían representar entidades concretas, tangibles, mensurables y verificables (Kenny, 2005).

Por otra parte el positivismo considera a la ciencia como un sistema lingüístico, la inducción es el método para derivar de los datos las leyes de la naturaleza, de igual manera las teorías son inferidas a partir de las observaciones, la realidad es estática, uniforme a través del tiempo y del espacio, por lo que las ciencias naturales y las humanas persiguen el mismo objetivo, descubrir leyes generales que sirvan de explicación en diversos contextos y puedan utilizarse para predecir comportamientos siguiendo las mismas metodologías.

Es interesante destacar, que el positivismo evolucionó con el llamado Círculo de Viena (conformado por Johan Craidoff, Moritz Schilck, Kurt Gödel y Felix Kaufmann, entre otros), que comenzó a difundirse en 1929 influenciado por los trabajos de Karl Popper, defendiendo el empirismo de David Hume, Jhon Locke y Ernest Match, el método inductivo, la unificación del lenguaje científico y la reducción de la metafísica, dando origen a una especie de empirismo-positivismo conocida como positivismo lógico, neopositivismo, empirismo lógico o neoempirismo, aunque los miembros del Circulo preferían llamarlo empirismo consecuente.

En conclusión, en opinión del autor, si de buscar se trata un origen epistemológico de la investigación que usa predominantemente procedimientos, métodos, técnicas e instrumentos cuantitativos en la filosofía del pensamiento, este no es otro que el positivismo, en cuyas características explicadas se ve reflejado cada uno de los postulados defendidos por los investigadores de corte cuantitativo.

Dicho enfoque no solamente recoge la visión epistemológica del Círculo de Viena, sino también la de los pensadores de la revolución científica y sus sucesores. Es así como Nagel (1968) ya concretara la metodología cuantitativa para buscar explicaciones sistemáticas y controlables al conocimiento científico, hallar relaciones de dependencia entre eventos aparentemente desvinculados, que suministran indicadores para modificar determinadas prácticas a fin de enfrentar situaciones nuevas.

Los métodos cuantitativos, permiten desarrollar explicaciones lógicamente integradas, perfeccionando la capacidad de discriminación de sus procedimientos de validez y prueba, aumentando los elementos de juicio para elaborar conclusiones. Considera el autor que los estudios cuantitativos toman del positivismo la premisa de que el carácter abstracto de las formulaciones científicas no es lo primordial, sino su fundamentación en estructuras generales obtenidas a partir de características comunes, observables y medibles, a través de procedimientos lógico – experimentales complejos que se articulan entre sí con el fin de elaborar sistemas explicativos aplicables a grandes conjuntos de fenómenos diversos.

REFERENCIAS

Berman, M. (1995). El Reencantamiento del Mundo. Chile: Ediciones Cuatro Vientos.

Comte, A. y Marías, J. (2000). Discurso sobre el espíritu positivo. Madrid: Alianza Editorial.

Descartes, R. (2006). Discurso del método. (Sexta edición). Madrid: Editorial TECNOS.

Kenny, A. (2005). Breve historia de la filosofía occidental. Buenos Aires: Editorial Paidós.

Mill, J. (1999). El utilitarismo. Madrid: Alianza Editorial.

Nagel, E. (1968). La estructura de la ciencia (Problemas de la Lógica de la Investigación Científica). Buenos Aires: Editorial Paidós.

Pérez, Y. “Fundamentación Teórica de Diseños Cuantitativos”. Disponible: http://www.webquestceys.com/majwq/wq/ver/481. [Consulta: 2011, junio 07].

Von W. y Georg H. (1979). Explicación y comprensión. Madrid: Alianza Editorial.