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sábado, 18 de junio de 2011

La Investigación Educativa: una perspectiva de sus diseños cuantitativos


Autora: Marvis Rumbos

El objetivo de este ensayo es presentar la investigación educativa desde una perspectiva de sus diseños cuantitativos, siendo que la investigación se ha constituido en una actividad precisa y elemental. Por este motivo, se ha originado la investigación educativa, como disciplina que trata las cuestiones y problemas relativos a la naturaleza, epistemología, metodología, fines y objetivos en el marco de la búsqueda progresiva de conocimiento en el ámbito educativo.

En pocas palabras, el profesional de la educación puede aproximarse a la realidad educativa desde diferentes perspectivas así como utilizar diversos diseños de investigación, recogiendo información a través de una gran variedad de técnicas. Esta diversidad obedece a las diferentes concepciones y modos de interpretar la realidad social que se basa en las distintas respuestas que pueden darse en las distintas respuestas que pueden darse a las interrogantes planteadas desde las dimensiones ontológica y epistemológica y desde distintas concepciones de la naturaleza humana. La diversidad metodológica resultante deriva de las diferentes respuestas dadas en cada ámbito.

De entrada, la investigación educativa entendida como disciplina, es un ámbito de conocimiento reciente, que se encuentra en la actualidad en un momento de cambio debido al avance de los nuevos sistemas de accesos e intercambio de información y al impacto que ha tenido la computarización y lo que está produciendo en el modo de recopilación y tratamiento de la información. En la educativa se regulan las diversas metodologías para adquirir el carácter de científica y para ello, se necesita de profesionales que se asuman como pensadores, es decir que realicen la tarea permanente de estructurar la realidad, de preguntarle y preguntarse sobre lo cotidiano y evidente, tarea ineludible para todo. Se considera que los especialistas de la educación deben comprometerse como investigadores de su propia práctica y reflexionar críticamente acerca de la misma para mejorarla, a través del contraste, el diálogo, el debate, la deliberación y la experiencia compartida sobre prácticas pedagógicas habituales para ello se hace indispensable aprender a investigar, tener una experiencia directa con la problemática a estudiar, cuyas conclusiones superen la mera recolección de información.

En un sentido amplio, según Cantero (2010) investigar es hacer diligencias para descubrir una cosa, pesquisar, inquirir, indagar, discurrir o profundizar concienzudamente en algún género de estudios. En un sentido más restringido, la investigación es un proceso que, mediante la aplicación de métodos científicos, procura obtener información relevante y fidedigna, para extender, verificar, corregir o aplicar el conocimiento. En este sentido decimos que la investigación educativa es: “el manejo de cosas, conceptos, símbolos, con el propósito de obtener generalizaciones que permitan corregir o verificar el conocimiento, ya sea que éste auxilie en la construcción de una teoría o en la práctica de un arte” y el propio investigador precisa recurrir a la consulta de diversas fuentes información con el fin de establecer el estado de la cuestión del conocimiento sobre el fenómeno que piensa investigar, pero nos preguntamos ¿cuáles son los pasos de una investigación? señala Hernández (2001) los siguientes: concebir la idea a investigar, plantear el problema de investigación, elaborar el marco teórico, definir si la investigación (exploratoria, descriptiva, correlacional, explicativa) y hasta que nivel llegara., establecer la hipótesis, seleccionar el diseño apropiado de investigación, selección de la muestra, recolección de los datos, analizar los datos y presentar los resultados.

Ahora bien, cuando se establecen y formulan hipótesis, los diseños sirven también para someterlas a prueba, entonces ¿qué es un Diseño de Investigación? según el Diccionario de la Investigación Científica de Tamayo y Tamayo (2002) dice que “es la estructura a seguir en una investigación ejerciendo el control de la misma a fin de encontrar resultados confiables y su relación con los interrogantes surgidos de la hipótesis”, una vez que se precisó el planteamiento del problema, se definió el alcance inicial de la investigación y se formularon las hipótesis, el investigador debe visualizar la manera práctica y concreto para contestar la interrogantes de conocimientos que ha planteado, señala al investigador que debe hacer para alcanzar los objetivos de estudio y es un plan o estrategia concebida para obtener información que se desea (Hernández, 2001). Por otra parte, Sabino (2000) expresa las funciones del diseño “Se ocupa del abordaje” “Su objeto es de proporcionar un modelo de verificación que permita contrastar hechos con teoría y su forma es la de una estrategia o plan general que determine las operaciones necesarias para hacerlo”. Con relación a la importancia del diseño permite evaluar varias alternativas antes de realizar el proyecto, creando mayor seguridad en lo que se va hacer, ahorra tiempo y da mayor flexibilidad porque obliga al investigador a prever eventos inesperados.

Actualmente, son variados los significados atribuidos a la expresión Investigación Educativa, dependiendo de la diversidad de objetivos y características que se le establecen. A partir de esto es posible hacer una reflexión acerca del enfoque que de allí se desprende: si estamos tratando la investigación científica, es posible desarrollar dos enfoques importantes: el cualitativo y el cuantitativo, en el primero se entiende que la cantidad es parte de la cualidad, además de darse mayor atención a lo profundo de los resultados y no de su generalización; mientras que en el enfoque cuantitativo, lo importante es la generalización o universalización de los resultados de la investigación, pero dentro del enfoque cuantitativo ¿qué es el diseño cuantitativo? es el proceso de construcción y reconstrucción del conocimiento, se utiliza como base, información expresada en forma numérica factible de cuantificar, es una forma de aproximación sistemática al estudio de la realidad, se apoya en categorías numéricas y permite realizar el análisis de los fenómenos a través de diferentes formas estadísticas.

Seguidamente, la precisión, la profundidad así como también el éxito de los resultados de la investigación educativa dependen de la elección adecuada del diseño de investigación. Los diseños de investigación según Hernández, Fernández y Baptista (2000) son investigación experimental e investigación no experimental. La investigación experimental es cuando a través de un experimento se pretende llegar a la causa de un fenómeno. Su esencia es la de someter el objeto de estudio a la influencia de ciertas variables en condiciones controladas y conocidas por el investigador. A su vez se divide en: Preexperimental y Cuasiexperimental. La Preexperimental tiene grado de control mínimo y en la cuasi- experimental cando estudia las relaciones causa – efecto, pero no en condiciones de control riguroso de las variables que maneja.

Por otro lado, la investigación no experimental se aplica en ambos enfoques (cualitativo o cuantitativo) según Hernández, Fernández y Baptista (2000) y se divide en: transversal y longitudinal. La transversal es el diseño de investigación que recolecta datos de un solo momento y en un tiempo único. El propósito es describir variables y analizar su incidencia e interrelación en un momento dado. Se divide a su vez en: descriptivos son aquellos que tienen como objetivo indagar la incidencia y los valores en que se manifiesta una o más variables; correlacionales se encargan de describir relaciones entre dos o más variables en un momento determinado y correlacionales/causales son aquellos en los cuales las causas y efectos ya ocurrieron en la realidad (estaban dados y manifestados) y el investigador los observa y reporta.

La longitudinal es el diseño de investigación que recolecta datos a través del tiempo en puntos o períodos especificados, para hacer inferencias respecto al cambio, sus determinantes y consecuencias. A su vez se divide en: de tendencia o trend son aquellos que analizan cambios a través del tiempo (en variables o sus relaciones), dentro de alguna población en general; de evolución de grupo o cohorte son estudios que examinan cambios a través del tiempo en subpoblaciones o grupos específicos. Atención a las cohortes o grupos de individuos vinculados de alguna manera, generalmente la edad, grupos por edad y de panel son similares a las dos clases de diseños anteriormente señalados, sólo que el mismo grupo de sujetos es medido en todos los tiempos o momentos.

En conclusión, la Investigación Educativa presenta multiplicidad de los objetivos y fines que pretende, la singularidad de los fenómenos que estudia y la pluralidad de los diseños son dimensiones que le otorgan especificidad propia a la vez que hacen más compleja y ardua su descripción y estudio. La realidad educativa es dinámica, interactiva y compleja por lo que cada tipo de diseño posee características particulares que lo permite al investigador tener una perspectiva para seleccionar un tipo de diseño (Hernández, Fernández y Baptista, 1998). La eficacia de cada uno de ellos depende de si se ajusta realmente a la investigación educativa que se esté realizando.

Referencias.

Cantero, L. (2000). General para la Elaboración de un Proyecto de Investigación. (Medellín: Módulo inédito, Facultad de Sistema, Universidad Antonio Nariño).

Hernández, R, C. Fernández y P. Baptista (1998). Metodología de la Investigación. México. Editorial Mc Graw Hill.

Hernández, R, C. Fernández y P. Baptista (2000). Metodología de la Investigación México. Editorial Mc Graw Hill.

Hernández, R. (2001). Metodología de la Investigación. México, D.F. 2ª. Editorial McGraw-Hill.

Sabino, C. (2000). El Proceso de Investigación. Una introducción Teórico-Práctica. Caracas: Editorial Tanapo.

Tamayo y Tamayo, M. (2005). El Proceso de Investigación Científica. México: Editorial Limusa Noriega Editores.

EL PARADIGMA CUANTITATIVO... ¿ES UN CAMINO CORRECTO EN LA INVESTIGACIÓN EDUCATIVA?



Nancy Antolínez G.


El conocimiento desempeña un papel fundamental en la vida de los hombres y de la sociedad en general. La modalidad más primaria del conocer es la comprensión; que se puede enfocar desde dos puntos de vista diferentes: la imprecisa e inconsciente y la consciente, reflexiva y objetiva. Sin embargo, es importante destacar que como lo afirma Shulman (1986) ”El conocimiento no crece de forma natural e inexorable. Crece por las investigaciones de los estudiosos (empíricos, teóricos, prácticos) y es, por tanto, una función de los tipos de preguntas formuladas, problemas planteados y cuestiones estructuradas por aquellos que investigan” (pp.9y10).

Por otra parte, Bunge (1981) opina que para que un conocimiento pueda considerarse como conocimiento científico, debe ser racional, sistemático, exacto, verificable y fiable. Ahora bien, tan importante como este conocimiento y sus características, es la forma como se obtiene o el método científico usado a tal efecto, así, la producción del conocimiento no puede separarse de sus circunstancias de aparición. En ese sentido, interesa principalmente hablar de una historia epistemológica del conocimiento.

Aunque la epistemología es una reflexión sobre la ciencia, es interdisciplinaria por su naturaleza; no pretende gobernar sobre la ciencia; por el contrario busca su integración a ella. Su objetivo no es aquello que la ciencia trata sino su discurso, el científico. En este orden de ideas, Sarramono (1991) indica “el conocimiento científico y la manera de acceder a él son relativos y están en función de cada momento histórico, lo que nos debe motivar a seguir investigando permanentemente en la búsqueda de conocimientos cada vez más amplios y estables”.(p.257).

Para realizar investigación, hablando específicamente de la educativa, es importante tomar en cuenta tanto el conocimiento predominante, como las demandas de la sociedad en donde nos estamos desenvolviendo, pues este conocimiento se constituye en un proceso histórico-social de la actividad humana. Así, actualmente se consideran tres enfoques o paradigmas, los que pueden ser utilizados con la misma confiabilidad, sin embargo es importante definir en cual ubicar el estudio, pues como es lógico, los paradigmas influirán en la manera de ver e interpretar el acto educativo. Estos son:

· Enfoque Sociocrítico ó Investigación-Acción:

Como característica resaltante, busca que el sujeto se involucre en la reflexión crítica del hecho social y sea autocrítico, para que se constituya en fuerza de cambio y transformador social.

Kurt Lewin en 1946, lo propone como el camino para la comprensión de la globalidad y complejidad social y la búsqueda de mejoras de la misma, a través de la crítica ideológica. Pretende que los individuos analicen la realidad y se involucren con la evolución de los valores para mejorar su calidad de vida y aprender de sus experiencias, es decir, es una investigación participativa y transformadora con respecto al “objeto” de estudio, considerado desde esta perspectiva como persona.

· Enfoque Cualitativo:

Pretende comprender e interpretar la realidad, los significados e intencionalidad de las personas.

Es un movimiento filosófico del siglo XX, fundado por Edmund Husserl, seguidor de Max Scheler, y describe las estructuras de la experiencia tal y como se presenta en la conciencia, sin recurrir a la teoría, deducción o suposiciones de otras ciencias. Es un tipo de búsqueda que intenta ver como los sujetos en investigación se comunican para construir una realidad.

· Enfoque Positivista ó Cuantitativo:

Pretende explicar y predecir hechos a partir de relaciones causa-efecto (se busca descubrir el conocimiento). El investigador busca la neutralidad, debe reinar la objetividad. Se centra en objetos observables y que se pueden cuantificar.

Sus orígenes se remontan al siglo XVII con Francis Bacón, quien a través de una nueva organización del conocimiento, así como de una nueva epistemología, con la cual llevaría al hombre hacia la “luz”, guiado por la razón, pretendía liberarlo del mito y la tradición, pero es Rene Descartes quien da las bases de la investigación en su libro “El Discurso del Método”. Así, se pasa al Siglo XVIII mejor conocido como el “Siglo de las Luces”, en donde Isaac Newton, descubre las leyes de la gravitación, con lo cual abre un gran panorama de investigación.

El considerado padre del Positivismo, Augusto Comte, originó un pensamiento filosófico para crear un movimiento intelectual, con la finalidad de derribar la cosmovisión tradicional de corte teológico y así sustituirla con la racionalidad de todos los procesos relacionados con la vida del hombre, pero es Emile Durheim, quien lo difunde y lo describe con lujo de detalle en su libro titulado “Las Reglas del Método Sociológico”.

A principios del siglo XX se conforma el “Circulo de Viena” con pensadores como Neurath, Kraft, Waishann y el más sobresaliente, Carnap, quienes dieron origen al Positivismo Lógico, mejor conocido como Neopositivismo, replanteando las ideas de Comte, argumentando que los avances en Matemáticas, Lógica y Filosofía, llevan a utilizar la reflexión filosófica-lógica y es donde se utiliza por primera vez, el término empirismo lógico. De allí surge, en 1920 la Teoría del Lenguaje Científico, al buscar los hechos manifestados tangiblemente y dejando a un lado los sentimientos y apreciaciones subjetivas, es decir, se utilizan estrategias de tipo cuantitativo para la recogida de información y busca el conocimiento a través del tratamiento matemático-estadístico.

Ruiz (2002) afirma que ha surgido “desde finales del siglo XIX, un marcado interés por la medición de variables psicológicas, tales como la inteligencia, las aptitudes, la creatividad, las actitudes, la motivación y los rasgos de la personalidad, entre otros” (p.15). Factores como éste, en opinión de la autora, aunado al gran desarrollo de la teoría psicométrica y al apoyo de los medios electrónicos, han propiciado el auge de la medición psicológica que ha ido cada vez más en ascenso, con su correspondiente repercusión directa en otras áreas de conocimiento, como es el caso de la investigación educativa bajo el paradigma cuantitativo, para lo cual el apoyo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han resultado una valiosa herramienta para el acopio y tratamiento de datos y variables, especialmente por la versatilidad y cantidad de paquetes de carácter estadístico con los que hoy día se cuenta.

Sin embargo, a pesar de ésta y muchas otras afirmaciones al respecto, sigue estando presente el dilema sobre la conveniencia de si se debe tomar prestado o no, el método de las ciencias duras para investigaciones en ciencias sociales. Pero no tienen que ser los métodos los que definan y condicionen las investigaciones a desarrollar o los problemas a tratar, considera la autora que lo que se debe hacer es encontrar cuál es la manera para incrementar el conocimiento, manera en la que se integren la teoría, el método y las diferentes técnicas según el momento y la realidad en estudio. Además, es innegable ante la abundante evidencia, el aporte desde el paradigma cuantitativo, al crecimiento del cuerpo científico.

Algunos ejemplos de investigaciones educativas y de otras áreas, desde el enfoque cuantitativo, podrían ser:

· Realizar mediciones y predicciones del comportamiento regular de grupos de estudiantes en una escuela.

· Explicar estadísticamente, los resultados de una prueba de ingreso a la Educación Universitaria.

· Confrontar teorías y praxis

· Detectar discrepancias

· Hacer análisis estadísticos para establecer conexiones, generalizaciones y abstracciones.

En definitiva, en el campo educativo hay tanto por investigar y las formas de hacerlo están tan ligadas al investigador que pueden tender a ser infinitas, por lo que tal vez sería recomendable en pro de la ciencia, dejar de lado la polémica y centrarse en la producción de conocimientos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BUNGE, M. (1981). La ciencia, su método y su filosofía. 2nda edición. Buenos Aires: Siglo XX.

DESCARTES, R. (1977). El discurso del método. 3era edición. Méjico: Porrúa, Serie Sepancuantos.

DURHEIM, E. (1988). Las reglas del método sociológico. Méjico: Alianza editorial.

PERE M., R. “Ciencia y metodologías de investigación. Diseño de una investigación educativa”, Facultad de Educación UAB. 2010. Disponible: en http://peremarques.pangea.org/edusoft.htm . [Consulta: 2011, mayo 10].

RUIZ, B. C. (2002). Instrumentos de Investigación Educativa. 2nda edición. Venezuela:CIDEG.

SARRAMONA, J. (1991). Tecnología Educativa: una valoración crítica. 1era edición.Barcelona: CEAC.

SHULMAN, L. (1986). Paradigmas y programas de investigación en el estudio de la enseñanza: una perspectiva contemporánea. 1era edición.Barcelona: Paidós.